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La raza Churra es una raza de doble aptitud, leche-carne, y se concentra principalmente en la cuenca del Duero, dentro de la submeseta norte.
En cuanto a su morfología: Posee una cabeza de tamaño medio, en armonía con su volumen corporal y frecuentemente desprovista de lana. El cuello largo y delgado, bien unido al tronco y a la cabeza. El tronco largo y profundo, la cruz ligeramente destacada del perfil superior del tronco. Tórax plano y no muy desarrollado, las espaldas planas y bien insertadas. Las mamas desarrolladlas y globosas con piel fina y desprovistas de lana. Pezones largos simétricos normalmente divergentes La capa blanca de pigmentación en negro, con diseño particular de un cerco alrededor de los ojos, hocico, puntas de las orejas y parte distal de las extremidades.
Esta raza es una de las más primitivas de la Península, parece ser que desde el cuaternario ya existía en la península. Su temperamento es vivo, resistente y una gran andadora de gran rusticidad y facilidad de adaptación al medio, por lo que es una oveja de gran rentabilidad.
Es de una gran precocidad sexual, si el ganado está bien alimentado, teniendo el primer parto entorno a los catorce meses.
Se explota tanto para leche como para carne, aunque el ordeño es de destacar porque su cría solo mama durante un mes, condición indispensable para que el lechazo se considere dentro de la denominación de origen, siguiendo el ordeño hasta los 120 días posteriores. Si bien en esta zona de la estepa soriana apenas se utilizaba su leche, siendo el uso cárnico el principal, al contrario de otras zonas castellanas, el lechal era retirado al mes cuando su peso oscilaba entorno a 9-11 kilos en vivo. Los que quedaban en el ganado que en estos pueblos era la mayoría se vendía en el mes de agosto cuando tenían un peso de unos 25 kilos. En resumen se puede decir que la raza churra, pese al mestizaje que ha sufrido por cruzamiento con las castellana y la assaf, produciendo un descenso del número de animales de esta raza por absorción a lo largo del tiempo, ha tenido una ligera recuperación en las dos últimas décadas por los programas de sementales probados, que se han desarrollado en Castilla y León